Entrada del Sol a Capricornio

Bajo el signo de Capricornio

capricornio

Hoy y en este año (a las 13:28) en su tránsito anual, entró el Sol a Capricornio. El signo más alto del zodiaco simboliza las metas más altas que un ser humano puede alcanzar y en todos los niveles, lo que va a depender del desarrollo de ese ser humano que nació bajo el signo de Capricornio.

En este signo de Tierra que requiere contrastar las posibles verdades con la realidad se añade la energía de la voluntad (cruz cardinal) que produce el logro. Espiritualmente es un símbolo de iniciación donde el ser humano en el camino de su desarrollo y autoconsciencia va siendo cada vez más capaz de liberarse de las influencias ajenas y las presiones externas mediante la voluntad, el signo de la individuación en  términos junguianos.

Saturno el regente de Capricornio, que acaba de entrar en su signo (ayer), se manifiesta como el educador y delimitador en el plano físico, y en el proceso de crecimiento espiritual actúa como el Morador del Umbral… si Capricornio aprende su lección, Saturno le abre la puerta hacia una consciencia superior.

Podríamos creer que con la entrada de Saturno a Capricornio, hará su aparición la autoridad mal entendida en la forma de déspotas y tiranos en el mundo, pero también la resistencia ellos. En 1988, la última vez que Saturno inició un tránsito por Capricornio, el pueblo chileno dijo NO a Pinochet, en diciembre de 1989 nuestro pueblo escogió a Aylwin un demócrata representante del No. Mucho ha ocurrido desde entonces y hoy con el retorno de Saturno a Capricornio, el mismo pueblo descontento y desilusionado, acudió a las urnas en un porcentaje inferior al 50%, muchos votamos por el mal menor (en ambos bandos) y otros creen que ganó el miedo. ¿Qué nos depara Saturno en Capricornio? ¿Crecerá el Frente Amplio? ¿Aparecerá una oposición constructiva? O ¿Diremos “Si” sólo porque somos gobierno y “No” porque no los somos?

Saturno en Capricornio nos invita a mirar los límites como un desafío y no como un impedimento y a decir “¡basta!”. La pregunta es si aceptamos el guante, si somos capaces de una nueva consciencia o si la dureza de la cruda realidad es tal que nos hacemos más egoístas aún y en lugar de penetrar en lo esencial nuestra actitud se hace más materialista aún…

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