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Autoconocimiento y Armonía Personal

La Astrología y Yo 3autoconocimiento-y-armonia-personal

Muchos de los problemas en los distintos ámbitos de la vida y en distintos niveles (material, emocional, mental, espiritual), como son las relaciones interpersonales, la elección de caminos, temas profesionales, etc., se enderezan mediante el autoconocimiento.

La carta natal contiene claves importantes que favorecen y estimulan el conocimiento de uno mismo. Conocerte te ayuda a darte cuenta de lo que necesitas para sentirte más en paz y armonía contigo mismo.

Con frecuencia tenemos problemas que no sabemos de donde provienen o los propios defectos los proyectamos en los demás. Ante tales dificultades nos defendemos inconscientemente de distintas formas que dependen de nuestra naturaleza, y por ejemplo, reprimimos o ignoramos ciertos temas. Luego intentando mantener la armonía interior  construimos capa tras capa, una máscara cada vez más gruesa y una tras otra, nuevas “abolladuras” en el alma, mientras aparentemente todo parece estar en orden.

Lectura Didáctica de La Carta Natal: “Conversatorio”claudio-naranjo-cita-2

La carta natal es una excelente herramienta para un buen diagnóstico: podemos detectar un exceso de energía en determinadas áreas que sabemos pueden ocasionar problemas en la vida. Aunque no puede determinarse con exactitud el grado o la intensidad en que el problema se da ni tampoco la reacción que la persona pueda tener. ¿Cómo saber el grado de conciencia del consultante o cuanto ha progresado en su autoconocimiento? ¿Habrá tomado las riendas de su vida y conoce bien los vericuetos de su personalidad? Imposible saberlo con certeza, de manera que la conversación se hace fundamental para la interpretación de la carta natal.

Esta forma de proceder, el “conversatorio”, produce en primer lugar un reconocimiento de parte del consultante en relación a sí mismo y eso le va creando una sensación de orden y sosiego que poco a poco lo hace sentir más armonioso consigo mismo.

A partir del conversatorio alrededor de la carta natal podemos conocer dónde están las fortalezas y debilidades en nuestra personalidad y nos damos cuenta de qué manera hemos lidiado con aquello, podemos entender cuáles son o han sido nuestros mecanismos de defensa y diferenciar lo que hemos reprimido o ignorado en nosotros. Podemos darnos cuenta cuando nos hemos identificados con ciertos aspectos parciales de nuestra personalidad y la probable necesidad de des-identificarnos tal como propone Assagioli en “Psicoanális y Psicosíntesis”:

Estamos dominados por todo aquello con lo cual nuestro Yo llega a identificarse. Podemos dominar y regular todo aquello de lo cual nos desidentifiquemos.assagioli-cita-1

En este principio yace el secreto de nuestra esclavitud o de nuestra liberación. Cada vez que nos identificamos con una debilidad, una falta, un temor o cualquier otra emoción personal, nos limitamos y paralizamos a nosotros mismos. Cada vez que confesamos: “Estoy desanimado”, o “Estoy irritado” nos sentimos más y más dominados y arrastrados por la depresión o la ira. Al admitir esas limitaciones, nos ponemos nosostros mismos las cadenas.

En cambio, si en una situación parecida declaramos “Una ola de desaliento trata de sumergirme” o “Un impulso de ira trata de dominarme”, la situación es muy diferente. Hay entonces dos fuerzas que se enfrentan: de un lado nuestro Yo vigilante, del otro lado, el desaliento o la ira. El Yo no se somete a esa invasión; es capaz de observar objetiva y analíticamente los impulsos de desaliento o de ira; puede buscar su origen, prever sus malos efectos y apreciar su falta de fundamento.

La desidentificación nos libera de la influencia psicológica de nuestros errores o debilidades de manera que nos sentimos más y más aliviados. Apenas conocemos los mecanismos que usamos, podemos empezar a corregir, y  aunque eso nos llevará tiempo, este paso es indispensable para encontrar no sólo más paz y armonía en nosotros mismos sino un sentimiento de libertad proveniente de nuestro interior.

Para una lectura didáctica o “conversatorio” con tu carta natal como tema no dudes en contactarme: anaquiron@gmail.com +56 9 94457205

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La Personalidad en el Horóscopo

¿Qué es la personalidad?

El concepto no está claramente definido y distintas tendencias psicológicas hablan desde distintos lugares, y las definiciones de persona, yo, ego, individualidad, etc., pueden confundirse. Para la astrología en general, el tema se complica más porque no hay definiciones precisas. Para nosotros, seguidores de la Psicología Astrológica desarrollada por Bruno Huber, decimos que  ningún elemento aislado del horóscopo puede dar la imagen de la personalidad, sino solo un factor parcial de esta. Nuestros procesos mentales por ejemplo, son un instrumento de nuestra personalidad, así como nuestras habilidades son una característica de ella. En nuestra carta natal u horóscopo, cada planeta constituye una capacidad básica o un órgano,  y tiene una especialización en la tarea que le es propia.  Podemos decir que la personalidad en su conjunto tiene un potencial de autoconocimiento y dispone de ciertos mecanismos para lograrlo.

Con frecuencia se habla de la personalidad Ariana o Capricorniana, por poner un ejemplo, pero que el Sol esté situado en un signo determinado al momento del nacimiento de una persona no determina de ninguna manera nuestro potencial completo como ser humano. Quizás la Luna es mucho más fuerte que el Sol en un horóscopo, o algunas veces se habla del Ascendente… en realidad debemos buscar y encontrar cuáles son los elementos que nos permitan captar la personalidad en el horóscopo.

Definiciones

275316eaf5424a045708ad0e413f804bCon el fin de aclarar medianamente ciertos conceptos, buscamos en textos diversos. En el Lexicón Junguiano de D. Sharp dice que la personalidad son aspectos del alma y su funcionamiento en el mundo, y la relaciona con el concepto de individualidad, que serían las cualidades o características que distinguen a una persona de otra. Agrega que para el desarrollo de la personalidad, es esencial diferenciarse de los valores colectivos, especialmente aquellos encarnados en y adheridos a y por la persona. Por otra parte es importante no confundir la personalidad con la imagen de la persona. En este sentido “La persona es aquello que en realidad no soy, pero que yo mismo y los demás creemos que soy” en la definición junguiana.

En el trabajo de psicosíntesis, de Roberto Assagioli, se enfatiza la posibilidad de una integración progresiva de la personalidad alrededor de su propio centro esencial mediante el uso de la voluntad. Este centro esencial es el Yo, pero, ¿cuál yo? En principio hay un solo Yo, pero con frecuencia necesitamos diferenciarlo para poder comprenderlo. Así Assagioli, habla de un “yo personal” y de un “Yo superior”. El yo personal es el centro de la conciencia y podría equipararse al “ego” o quizás al “yo terrenal”, mientras que el yo superior incluye los aspectos espirituales del ser humano, se parece al “sí mismo” o “self” de Jung.

En el Horóscopo Huber

En el horóscopo, la imagen de la persona está en el nivel de las casas, en el Ascendente y Casa I, y la parte central de la personalidad se compone de tres planetas: Sol, Luna y Saturno, aquí es donde el Yo tiene su sede. Los instrumentos de la personalidad son las capacidades representadas por el resto de los planetas y que pueden servir para realzar más o menos la personalidad. La globalidad de todos estos factores crea la personalidad.

Decimos que la personalidad se define de forma tripartita, de forma tal que el Sol rige las cualidades mentales, el intelecto, la razón; mientras que la Luna se ocupa de los sentimientos y las emociones, y Saturno rige lo físico, el cuerpo, lo biológico. Un ser humano se entiende a sí mismo como un Yo físico (Saturno), limitado tanto en el espacio como en la conciencia inmerso en un mundo físico; o podría entenderse dentro de un mundo de sentimientos y deseos (Luna); o también la persona puede identificarse con lo mental (Sol): “pienso, luego existo”. Naturalmente en cada persona estos tres planetas se presentan de forma distinta, alguno puede ser más relevante que los demás, o quizás otra persona se haya polarizado desarrollando o enfatizando uno de ellos con mayor fuerza._21

Conocer cuál de estos tres, es el planeta que tiene la posición más fuerte en el horóscopo, es conocer cuál de ellos tiene el poder de mantener en equilibrio a los otros dos polos del yo, es decir, cuál de ellos tiene el poder de integrarlos alrededor del centro esencial. Los criterios para determinar ese planeta más fuerte de la personalidad son variados y no es posible tratarlos extensamente en un espacio tan limitado como este, para ello se recomienda en parte el libro “Las casas astrológicas” de Louise y Bruno Huber, algún curso o tutoría en alguna escuela Huber, así como nuestro curso: “La Personalidad Tripartita y su integración”, módulo 5 del Diplomado. De todos modos podemos decir que se considera la fuerza por posición al interior de cada casa (en Huber utilizamos la curva de intensidad), la fuerza por signo (también tenemos una suerte de curva de intensidad según la posición por grado), la posición en el espacio del sistema de casas y según aspectos (número, color, figura, etc.)

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En términos muy simples podemos decir que quien tiene al Sol como planeta más fuerte se identifica a sí mismo como una persona mental y se mide según los criterios de las funciones mentales; en cambio si la persona se polariza más en los sentimientos y las emociones, y sus vivencias son lo más importante, seguramente la posición de la Luna es la más fuerte. Finalmente si se trata de Saturno como el planeta de la personalidad mejor posicionado, la persona vive fundamentalmente en su cuerpo, se siente bien si está segura, si sus funciones físicas o materiales están bien. En general, la autonomía se logra si estas tres funciones colaboran entre sí en lugar de boicotearse como con frecuencia ocurre; y esta integración se hace posible mediante el uso de la voluntad tal como Assagioli sugiere.

El hecho de que haya un planeta mejor posicionado indica también que hay al menos alguno más débil o definitivamente mal posicionado. Se trata de que el más fuerte equilibre a los más débiles mediante su fortalecimiento. “Equilibrado” significa en la práctica, que ninguno de los tres planetas de la personalidad está sobrevalorado. Hay personas que se manejan muy bien en el mundo de los pensamientos, las grandes decisiones, etc. (Sol fuerte), pero se dice de ellos que son inmaduros emocionalmente hablando (Luna débil) o que son muy poco prácticos con el manejo de su dinero (Saturno débil). Algunas de estas personas pueden tender a inflar su ego y comportarse más bien en forma autoritaria, de manera que fortalecer el Sol en este caso sería poner las energías de la voluntad en comprender y desarrollar una real autonomía y una real autoridad así como todas las características de ese Sol y deshacerse de las máscaras (la imagen de la persona) que le impiden la espontaneidad y libertad, y, como el yo en realidad es uno solo, irremediablemente este proceso arrastraría a los planetas más débiles hacia su mejoría.

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René Magritte, Clairvoyance (1936)

Vivimos en una época en la cual necesitamos desarrollar nuestra individualidad, es decir, tener una conciencia fuerte y sana, decirnos “si” a nosotros mismos. Sin embargo en este punto, es importante comprender que el proceso de individuación difiere del individualismo. Es cierto que el individuo se desvía de las normas colectivas pero sigue respetándolas, mientras el individualismo las evita totalmente. Cada uno de nosotros debiera ser capaz de dirigir  su propio destino de manera personal y creativa, ya que permitirnos ser lo que realmente somos es una experiencia liberadora.

Mediante el horóscopo, podemos reconocer nuestras fortalezas y debilidades, preguntarnos hasta que punto nos conocemos y podemos confiar en nuestro yo, que posibilidades tenemos de convertir los puntos débiles en fuertes y de integrar nuestra personalidad. La integración de la personalidad mediante el fortalecimiento del planeta más fuerte nos conduce hacia el yo superior, en otras palabras, nos aleja del “pequeño yo” centrado sólo en satisfacer sus necesidades y nos acerca hacia la verdadera esencia del ser humano, su espíritu, y se deja gobernar por él. A partir de la luz del yo superior, surge la luz de la conciencia (yo) que animada por una tarea individual dirige los actos de la vida  de una persona.