Luna Llena de Tauro

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Con los ojos semi cerrados, aquietamos la respiración, nos hacemos conscientes de nuestro cuerpo, nuestras emociones y pensamientos…
Estoy en el punto central de mi consciencia… allí permanezco… firme como una roca… soy indestructible y nada puede apartarme de mi camino… en mi meta hacia la eternidad… crezco desde mi interior… y me extendió lentamente en el espacio en completa seguridad y calma…clip_image002_0014Estoy aquí…  totalmente presente… aquí donde estoy… percibo la base de mi columna vertebral… y deslizando mi consciencia hacia arriba… imagino el tallo de una flor de loto… por el que subo… muy despacio… desde la pelvis, espalda arriba hasta el tórax… y luego la base del cuello… donde me detengo… en ese punto… muy lentamente se abre… una blanca  flor de loto… resplandeciente como la nieve… crece alrededor de mi cuello y cubre mi cabeza… emito un OM inaudible mientras la flor de loto… abierta toca mis hombros… permanezco en el centro de la flor… y me concentro en mis ojos… y entonces percibo como una luz blanca fluye desde mis sienes… estoy dentro de un mar de luz blanca… rodea mi cuerpo como una esfera y se abre hacia arriba… en un estado completamente receptivo nos abrimos hacia arriba y a la posibilidad de ser fecundados…influenciados… e iluminados… meditamos sobre el pensamiento semilla:

Veo, y cuando el ojo está abierto todo se ilumina

Siento que estoy en unión con todo lo que está vivo… imagino que alzo una copa en conjunto con todos quienes meditan conmigo en este instante… ya sea estén cerca o lejos de mi… invocamos las energías de luz y amor y visualizamos como esas energías afluyen a nuestra consciencia… Vemos un sendero de luz que se extiende desde la humanidad hasta Cristo… en un valle en el Himalaya, Cristo recibe la bendición de Buda y la transmite a la humanidad… nos sentimos englobados en su amor… Lejos en el cielo azul nocturno vemos aparecer un punto de luz que aproximándose rápidamente se hace cada vez mas grande y derrama su luz en la copa… y dejamos que las cargas de la humanidad descansen en nosotros… las recibimos y elevamos sobre nuestras cabezas y pedimos ayuda… imaginamos, sentimos o visualizamos que esas cargas son absorbidas por la Madre Tierra para ser recicladas…
Finalizamos recitando La Gran Invocación.

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