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El Paso de la Edad por Urano, una experiencia de vida.

Desde que aprendí a utilizar la técnica de la Progresión de la Edad, imaginaba que cuando el paso de la edad hiciera conjunción a Urano, se cerraría un círculo que de algún modo despejaría mi camino y finalmente podría desarrollar mi pasión por la Astrología sin tener que ocuparme tan principal y básicamente de las dificultades de la existencia material.

Todo esto porque entendí que la primera vez que tuve contacto con la astrología mediante ese golpe del libro que cayó en mi cabeza, allá por el año 1983, el paso de la edad hacía conjunción a Urano en la carta nodal.


De alguna manera esa conjunción actuó exactamente como estaba predicha: “encontramos personas o libros que nos ponen en contacto con formas de pensamiento y sistemas de valores nuevos, como por ejemplo con la astrología”, nos dice Huber  en el segundo volumen del “Reloj de la Vida”.  Mis conclusiones cuando estudiaba el método Huber, fueron que de alguna forma un pasado que podría asociarse a otras vidas se me presentaba nuevamente, quizás porque se trataba de algo inconcluso; de modo que cuando el paso de la edad con su foco de consciencia hiciera conjunción con Urano en mi carta radix, el ciclo quedaría cerrado y yo podría llamarme a mi misma “astróloga” no solo por tener título, diplomados y una cierta experiencia, sino también por haber pasado las “pruebas”.

Sin embargo el año 2007 fue un año difícil, porque además de que mis honorarios en la Universidad fueron drásticamente reducidos aparentemente sin explicación alguna; el ámbito de la astrología sufrió un estancamiento en cuanto a alumnos y consultas. Aparte se presentaron una serie de otros problemas económicos asociados a la familia, y mis cuentas que suelen ser más o menos ordenadas empezaron a amenazar mi tranquilidad.

La razón quizás sea porque el significado de Urano trasciende el hecho de ser o no ser astróloga, y ese año 2007 fue precisamente el año de prueba a mí misma, y básicamente a mi camino. Quizás más bien, el año donde se inicia el enderezamiento de un sendero de vida. Mirado desde una distancia de dos años  puedo decir que nunca perdí la fe aunque me la pasé enojada también una buena parte del tiempo, trabajé muchísimo en mejorar las propuestas de cursos, los sistemas de trabajo, los manuales de estudio, modos de realizar la consulta, así como nuevas ideas para talleres, todo esto en el ámbito de la Psicología Astrológica.
Paralelamente buscaba, leía y estudiaba en internet sobre administración de recursos, contaduría, publicidad, etc., pero los frutos no se daban.  El paso de la edad había empezado a ponerse en contacto con la figura mayor de aspectos en mi carta natal, después de años pasando por el espacio vacío de mi carta. El aspecto de mayor importancia del PE era la conjunción a Urano opuesto a Venus en el eje del pensamiento.



La guinda de la torta de ese año ocurrió por ahí por noviembre de 2007 cuando en la Universidad me anunciaron que al año siguiente no necesitarían de mis servicios en la misma medida y por lo tanto estos serían reducidos a la mitad. A pesar de todo y del susto que mi situación económica ya reducida, desmejoraría sustancialmente, decidí que no me precipitaría a buscar trabajo en otras universidades, algo en mí me decía que no perdiera la fe, que la suerte tendría que cambiar.

Sorpresivamente, un par de días antes de año nuevo una persona se puso en contacto conmigo porque no solo quería una consulta sino además quería iniciar junto con otra persona lo más pronto posible el curso de Psicología Astrológica. El asunto es que durante todo ese primer semestre de 2008, no fue necesario preguntarme de donde saldría el dinero para pagar mis necesidades básicas, una buena parte de estas fue cubierta por mi trabajo como astróloga. Sin embargo el semestre siguiente, de todas maneras decidí probar suerte en otra universidad, y así es como empecé a trabajar en Santiago, viajando una vez a la semana y durmiendo en distintos lugares porque el trabajo se realizaba en horas que me impedían llegar a descansar a casa.

Lo más interesante de todo es que descubrí que dentro del mundo académico actualmente se habían abierto otras puertas y que mi contribución podría ser muy interesante tanto para mí como para aquellos con quienes realizaba mis tareas. Trabajé en una carrera nueva, dictando un curso sobre metodología de la investigación que resultó extremadamente estimulante para mi, y creo que los alumnos aprendieron inesperadamente a tratar su materia desde un ángulo diferente. No obstante tampoco estaba destinada a quedarme allí, y por instancia mía, se produjo un cambio en la malla y ese curso reprogramado será dictado con alumnos más maduros en los últimos semestres de su carrera, por tanto habrá que esperar un par de años para que eso ocurra; razón por la cual al año siguiente, el 2009, ya no había trabajo para mí.

El 2009, llegó junto con otra opción de trabajo en otra universidad, esta vez en la zona de Valparaíso y por lo tanto no tendría que viajar y podría combinar de mejor manera mi trabajo como astróloga con la vida académica. En esta nueva universidad se me ofreció la posibilidad de empezar a ingresar de nuevo en el ámbito de la investigación académica, trabajando quizás con otros investigadores y dictando cursos acordes, e incluso la posibilidad de un tipo de contratación diferente que me ayudaría a vivir más libre de las preocupaciones básicas de la vida. Sin embargo la realidad resultó bastante distinta, y todas las promesas se fueron perdiendo en el camino. Afortunadamente ya había aprendido a ser más cautelosa y no me comprometí más allá de un semestre, que concluyó hace un par de meses, aunque en honor a las experiencias de vida asociadas a esta etapa de mi vida, me veo obligada a revelar que aún no se ha hecho efectivo el pago por mis servicios…

Durante estos dos últimos años pareciera que la vida me ha estado probando y me ha hecho cuestionar si mis circunstancias de vida son correctas. Creo que el error si se puede llamar así es que yo me veía a mi misma como una astróloga que nunca tenía tiempo suficiente porque la sobrevivencia me la daba las clases en la universidad, y pensando que no había modo de salir de ese círculo. Mientras que hoy me doy cuenta que para poder integrar ambos mundos no puedo aferrarme a un modo específico de hacer las cosas, la integración requiere que “suelte” ciertas actitudes para darle paso a “aquello que viene, que no se que es”… Finalmente si pudiera expresarlo de mejor manera, el paso de la edad por Urano significó que fui capaz de soltar una manera de ser frente al trabajo y la seguridad económica que “creía” me brindaba, pero que en realidad no era tal. Efectivamente Urano rompió con estructuras de pensamiento de las cuales estaba literalmente agarrada porque no sabía vivir sin ellas.

Descubrí que tengo que fluir con mi quehacer, y si se me da la oportunidad de trabajar nuevamente en el ámbito de la investigación al interior de la Universidad, tengo que evaluar desde donde me siento a gusto, donde estoy haciendo un trabajo que para mi sea significativo, que contribuya de alguna manera en una dirección acorde a mi pensamiento y no desde la seguridad que me brinde o de lo que los otros piensen debe ser mi contribución, es decir no tiene que ver con mis capacidades sino con el uso que yo decido darle a mis capacidades.

Por otra parte, efectivamente, ya soy astróloga, así que no es algo que deba cuestionarme más y nuevamente el trabajo que realice tendrá que estar de acuerdo con mi forma de pensar y ver la vida, ¡¡¡no en vano tengo a Urano en casa 9 y tan cercano al Medio Cielo!!!

Si comparo mi propio relato con lo que dice Huber del encuentro del PE con Urano, creo que se cumple todo: se extingue el mundo viejo y otro nuevo impulsa a nacer. Donde yo precisaría que en mi caso se trata sin duda de un mundo de “pensamientos” y actitudes que atraviesan toda mi vida. En mi carta natal, Urano y Saturno tienen un aspecto de trígono, y más allá de las figuras que conforman este aspecto reúne armoniosamente y lo expresa como un talento esta capacidad de agregar a la mente concreta la intuición, o de integrar lo moderno a las tradiciones. Por una parte hice estudios formales de lo que sería una herramienta de la ciencia, y por otro seguí el camino del astrólogo en el “tiempo libre”, y hoy ambos caminos dejan de cruzarse para transformarse en aspectos de una misma huella, no soy lo uno ni lo otro, sino ambos.

El encuentro con Urano en buenos términos se produce porque me des-identifico de Saturno porque comprendo mis propios límites y comprendo también que no tengo límites, que puedo crecer en la dirección que quiera, que no hay pautas inamovibles, que todo puede ser posible y que las estructuras son útiles en la medida que no se transformen en cárceles.  Se me ocurre que las estructuras debieran ser funcionales, como un mecano que puede armarse y desarmarse a gusto según la necesidad del momento.

Hoy, a 20 de octubre de 2009, comparto una oficina en Viña del Mar donde me desempeño como astróloga atendiendo consulta y dando clases y también sigo ligada a la Universidad pero con una carga mínima, sin embargo tengo proyectos de investigación que combinan mis saberes y que quizás en un futuro, por este mismo medio, les de a conocer.

Ana Quiroga