Isadora Duncan

Sólo escuchar su nombre me lleva mágicamente a un periodo de mi vida ya bastante lejano, pero muy significativo en mi vida. ¿Cuántos años tenía? ¿22, 23? Un tiempo poblado de literatura sobre mujeres muy potentes, casi siempre políticas y revolucionarias, rusas, alemanas, etc., pero Isadora inspiraba desde otro lugar, era otro su aire… había sido una mujer libre, transgresora, que cambió los conceptos de la danza clásica, inspirada ella misma en las túnicas de la Grecia antigua y supongo que en las famosas “hetairas”. Isadora danzaba desde chiquita, pero alrededor de los 19 años habiendo dejado su país de origen (Estados Unidos) se descalzó y se liberó definitivamente de los estrechos tutús.

La imagen de su carta natal me da la impresión de una gran construcción, que podría ser tanto un templo antiguo como un edificio moderno, con una entrada amplia y abierta. Al costado izquierdo una figura humana que me parece muy movible y ágil nos da la bienvenida. Esa figura me da la impresión de algún tipo de mimo o arlequín, quizás por sus colores, que entra y sale de la construcción a voluntad.

Aunque Isadora quiere entender el mundo, comprender la relación entre las cosas y las personas y su sentido, lo que la hace dinámica, pareciera que simultáneamente, tiende a buscar una secuencia de desarrollo rítmico e invariable, una cierta sistemática. Sin embargo, habituada al cambio, puede hacer las mismas cosas, pero cada vez de forma distinta, siempre creativa, y naturalmente con mucha energía.

Los triángulos de rendimiento entrelazados (que suelen conocerse como T cuadrada) indican principalmente una capacidad de trabajo muy grande, por una parte para salir de un conflicto emocional doloroso que la encadena a reglamentaciones asociadas a recursos propios y ajenos (eje 2/8) y que ella busca dirigir hacia lo humano, una meta que representa su idea de sociedad perfecta con seres humanos alejados de intereses egoístas (casa 11), pero ahí debe enfrentar (el otro triángulo de rendimiento) su propia necesidad de intimidad con un solo ser humano (casa 5), y esa contradicción la devuelve al drama de su problemática emocional… esto la mueve constantemente de un triángulo a otro, y aquí, el arlequín probablemente le da una solución diferente que juega, se mueve y aprende… Esa conjunción Sol, Venus y Mercurio en Géminis necesita moverse no puede quedarse para siempre en los confines de un estado de cosas fijo, permanente… y surge, danza, baila, entrando y saliendo de las paredes del templo…

Nota 1. Los datos de nacimiento que se conocían de Isadora Duncan fueron rectificados según información recogida por Marc Edmund Jones según astro.com y que dan el 26 de mayo de 1877 (2.20) San Francisco, USA.

Nota 2. No puedo dejar de nombrar quien me prestó la autobiografía de Isadora, por allá por la segunda mitad de los años 70, “la Marlene”, un abrazo querida.

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